miércoles, 29 de agosto de 2012
Ejercicio 4: In situ
Bajo las escaleras húmedas, de una en una, lentamente, me persiguen lagartijas de cabeza roja, rezagos de salamandras que aman el fuego y aborrecen la humedad. Me detengo. Ellas siguen corriendo, cada vez más numerosas, cada vez más rojas, retorciéndose entre las rocas mojadas mojadas, brillando suavemente con el sol matutino. Los peldaños de cemento, ya flojos y desgastados, tiemblan con el correr de los reptiles y se tornan áridos. El viento trae cenizas de las laderas de colinas lejanas, el aroma de las llamas, el calor lejano. Las guaduas se mecen con el viento denso, las lagartijas siguen corriendo. ¿Y yo? Yo decido correr con ellas.
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